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La propiedad intelectual en la arquitectura

04 Dic 2017

Seguimos hablando de la propiedad intelectual, siendo esta el conjunto de derechos de autores o productores respecto de un bien inmaterial, y esta vez hablaremos de su relación con la arquitectura.

 

¿Qué es la arquitectura?

La arquitectura es el arte y técnica de diseñar, proyectar y construir edificios y espacios públicos. Satisface muchas necesidades del ser humano, lo que la hace digna de estar protegida por la propiedad intelectual.

 

¿Qué protege la propiedad intelectual?

El objeto que se protege es toda obra literaria, artística o científica. La Ley de Propiedad Intelectual, en su artículo 10, incluye una enumeración de obras protegidas:

“Son objeto de propiedad intelectual todas las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro, comprendiendo entre ellas:

a)Los libros, folletos, impresos, epistolarios, escritos, discursos y alocuciones, conferencias, informes forenses, explicaciones de cátedra y cualesquiera otras obras de la misma naturaleza.

b) Las composiciones musicales, con o sin letra.

c) Las obras dramáticas y dramático-musicales, las coreografías, las pantomimas y, en general, las obras teatrales.

d) Las obras cinematográficas y cualesquiera otras obras audiovisuales.

e) Las esculturas y las obras de pintura, dibujo, grabado, litografía y las historietas gráficas, tebeos o cómics, así como sus ensayos o bocetos y las demás obras plásticas, sean o no aplicadas.

f) Los proyectos, planos, maquetas y diseños de obras arquitectónicas y de ingeniería.

g) Los gráficos, mapas y diseños relativos a la topografía, la geografía y, en general, a la ciencia.

h) Las obras fotográficas y las expresadas por procedimiento análogo a la fotografía.

i) Los programas de ordenador.”

 

Como podemos comprobar, entre las obras protegidas se encuentran en el artículo f) los “proyectos, planos, maquetas y diseños de obras arquitectónicas y de ingeniería”. Aunque por el tenor literal de este artículo sólo entendamos protegidos los sistemas de representación y no la obra física en sí construida, también están protegidas las obras arquitectónicas construidas.

El propio Ministerio de Cultura ha expresado que se entiende que el texto asegura hoy la “protección de la Ley Intelectual sobre las obras arquitectónicas”.

 

¿Qué requisitos tiene que cumplir la obra arquitectónica para poder ser protegida?

 

Los requisitos para la protección de la obra arquitectónica se pueden resumir en tres:

Creación humana: Para que sea objeto de derechos de propiedad intelectual, se exige que la obra sea el resultado de una actividad creativa humana (artículo 5.1 TRLPI). Así, se excluyen los diseños realizados íntegramente con ordenador u otro dispositivo tecnológico. En cambio, sí son susceptibles de beneficiarse de la protección las obras creadas por una persona con la ayuda de un programa informático.

 

– Obra exteriorizada: Es necesario que esa obra arquitectónica se exteriorice de alguna manera (artículo 10.1 TRLPI), aunque sea irrelevante el soporte a través del cual se exprese.

 

Originalidad: En tercer lugar, debe ser original objetivamente hablando. La tendencia es proteger únicamente aquellas obras arquitectónicas singulares, como podemos comprobar en la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de 4 de mayo de 2004 según la cual: “para que la creación intelectual merezca la conceptuación de obra protegida, ha de identificarse con la novedad objetiva, ya sea radicada en la concepción, ya en la ejecución de la misma, o en ambas, mas no con la mera novedad subjetiva. Lo decisivo a estos efectos es que aquélla incorpore la nota de la singularidad, lo que exige cierto nivel o altura creativa, materializada en alguna novedad objetiva”. El derecho de autor protege las obras singulares y novedosas, ya sea por: el aspecto exterior de la obra, por la utilización de determinados materiales, la combinación de forma novedosa de ciertos elementos ya conocidos separadamente...

En definitiva, las obras arquitectónicas protegidas pueden ser de cualquier clase, incluso edificios, siempre y cuando tengan originalidad, constituyan una creación humana y estén exteriorizadas.

 

Titulares de los derechos en la obra arquitectónica:

El autor de la obra arquitectónica es la persona física que la crea. El creador, desde el mismo momento de la creación, adquiere originariamente los derechos de propiedad intelectual sobre la obra: gozan estos de los derechos morales (paternidad, integridad, oponerse a toda deformación o modificación que atente contra la obra o autor, etc.) y de los derechos de explotación (reproducción, distribución, comunicación pública y transformación).

En principio, estos autores son siempre los arquitectos (únicas personas cualificadas). Se presumirá quién es el autor mediante su nombre, firma o signo representativo plasmado en la obra o diseño de esta.

En el caso de que la obra arquitectónica haya sido creada en colaboración (obras colectivas creadas por varios arquitectos), se considerará una obra en colaboración y su participación en los derechos de propiedad intelectual será en la proporción que ellos mismos hayan determinado, como indica el artículo 7.4 de la Ley de Propiedad Intelectual.

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