Ilegal y alegal, la línea invisible que los diferencia
27 Jul 2016El mundo jurídico es muy complejo pero a la vez, muy sencillo de comprender. Lo primordial a tener en cuenta y entender es que disponemos de dos opciones; cumplir con lo que mandan las leyes o hacer todo lo contrario de lo que estas dictan. Por tanto, podemos diferenciar entre aquello legal o ilegal. Pero los tiempos cambian, y ahora, en vez de utilizar los términos legal e ilegal, a estos, les toca convivir con el alegal.
Para poder considerar una cosa ilegal, se tienen que haber incumplido las leyes, haciendo lo contrario de lo que estas rigen. Además, el incumplimiento de estas va acompañado de una penalización, que puede ser en forma de indemnización o pena de prisión. En cambio, alegal, es todo aquello que no está reglamentado por la legislación, y por tanto, no puede ser penalizado, ya que en ningún sitio está escrito que no se pueda llevar a cabo. Pero se tiene que tener en cuenta que la realización de un acto alegal, puede conllevar a la modificación de la legislación, pasando así, a considerarse un acto ilegal.
La alegalidad acompañada por la era digital
Esta alegalidad ha aparecido a raíz de las nuevas tecnologías y la era digital. Muchas leyes llevan años sin ser renovadas o modificadas, y esto, con la aparición de Internet, ha supuesto un problema. Lo que años atrás podía ser considerado una ilegalidad, actualmente si se lleva a cabo a través de las nuevas tecnologías, pasa a ser alegal pero no ilegal, porque no disponemos de ningún documento para poder demostrar que se está incumpliendo la ley.
Un ejemplo lo encontramos con la startup TicketBits, una empresa dedicada a la compraventa de entradas para eventos. En 1982 se creó en España la ley que prohibía la reventa de entradas en la calle o cerca del establecimiento donde se celebraba el evento. En 2009, los fundadores de esta empresa, se dieron cuenta que esta ley no dice nada sobre la compraventa de entradas por Internet, y decidieron crear una startup online dedicada a este sector. El funcionamiento es muy sencillo, el usuario cuelga la entrada en la red, pone el precio que quiere, y si la vende se lleva los beneficios, menos un 15% de comisión para la empresa por haber facilitado el trámite. Desde hace un tiempo, se está debatiendo hasta qué punto no es ilegal la compraventa de entradas de manera online, y si se debería o no legalizar. De momento no se ha llegado a un acuerdo, por tanto, podemos hablar de un acto alegal hasta que se demuestre lo contrario.
Otras startups que están realizando alegalidades son BlaBlaCar o Airbnb, denominadas por sus competidores competencia desleal. Una de las preguntas frecuentes es si estas startups pagan impuestos, y la respuesta es afirmativa, por lo tanto, no podemos hablar de un procedimiento ilegal, pero sí de uno alegal, por la manera que tienen de gestionarlo. Estas empresas, que operan en muchos países, normalmente establecen su sede en lugares donde se pagan impuestos reducidos, y los beneficios que han obtenido en otros países, por ejemplo en España, no los declaran en ese mismo país, sino que los “envían” a sus otras sede y al final, estos ingresos terminan sin ser declarados de forma legal.
Como se ha dicho anteriormente, el mundo jurídico es muy complejo, y no siempre es fácil ser cien por cien legal, sobre todo con la aparición de las startups, un sector muy innovador y que ha modificado el ámbito legal. Para no cometer errores en la creación de una startup, y evitarte ilegalidades y alegalidades te recomendamos este post sobre algunas de las claves legales que debes respetar a la hora de crear tu startup.