Acceso clientes Mostrar buscador
Volver

Blog

Hackers

Hackers: Los genios de la delincuencia

23 Sep 2016

¿Sabías qué el primer detenido por “hacking” en España no llegaba a los 20 años? En 1996, un chico de 19 años, estudiante de telecomunicaciones, rompió la seguridad del sistema informático de La Moncloa. Este fue uno de los delitos más graves que cometió este joven, perteneciente al primer grupo de hackers españoles, Konspiradores Hacker Klub.

Los hackers, aquellos magnates de la informática capaces de conseguir cualquier dato e información a través de la red. Son conocidos como unos “cracks informáticos” por la capacidad de su cerebro, de poder entrar en distintas bases de datos y extraer documentos confidenciales. Pero, no debemos olvidar que normalmente estas tareas se realizan de manera no autorizada, y que según la ley del “hacking” o sobre los delitos informáticos, establecida por el Código Penal, esto es considerado delito.

Según esta ley, hackear u obtener cualquier tipo de dato sin consentimiento es una vulneración a la intimidad de la persona. Además, revelarlos, difundirlos o cederlos a terceras personas, así como, romper la seguridad de un sistema informático, puede suponer una pena de 2 a 5 años de prisión. No hace muchos años que aparecieron estos genios informáticos, pero desde un primer momento, su trabajo fue considerado un delito.

Actualmente se ha abierto un debate sobre si realmente los hackers cometen delitos, o si lo que hacen es hacer un bien para la sociedad. Dentro de las distintas opiniones que se han generado, podemos distinguir dos tipos de hackers: el “hacking ético”, es decir, los que realizan un bien para la sociedad, y el “hacking ilícito”, los delincuentes. ¿Pero cuando se puede considerar que un hacker está cometiendo un delito?

En 2014 hubo un caso sobre el “hacking ético”. Una noticia publicada en El Mundo, explica que un joven investigador en seguridad informática, descubrió que había errores en el web de una de las líneas de Metro de una ciudad española, así que decidió investigar. Solo de entrar en el web, ya se dio cuenta que la seguridad no era la mejor.

Cualquier persona con tiempo y nociones básicas de informática podía conseguir información confidencial de la empresa, y tener acceso a sistemas eléctricos, medidas de seguridad de algunas instalaciones, la red informática del Metro a través de un walkie talkie, o datos personales de sus clientes. Después del descubrimiento, fue directo a la Guardia Civil, para evitar una catástrofe, y que alguien no ético pudiera utilizar esta información en contra de la red de Metro o de sus clientes.

Es aquí donde se abre el debate sobre el “hacking”. En aquel entonces, se debatió si esta ley debía o no modificarse, después de que muchos defendieran la buena acción del joven. Finalmente se optó por la no modificación, y se consideró que cometió un delito por romper la seguridad del sistema informático.

Es tal la controversia sobre el tema hackers, que entraríamos en un bucle del cual no sabríamos salir. Es cierto que no todos utilizan sus dotes informáticos para la realización de malas acciones, pero debemos tener en cuenta, que los casos que prevalecen son los que hablan sobre la vulneración de la intimidad de una persona, y romper la seguridad de un sistema informático.

No hace falta mirar años atrás para encontrar algún caso de atentado contra la ley del “hacking”. En junio de este año, apareció un artículo en La Vanguardia que contaba la estafa millonaria que realizó un joven con la ayuda de un hacker.

Este joven de 28 años, a través de una tienda online que vendía productos informáticos, estafó más de 1 millón de euros a sus clientes. Los clientes compraban un producto, lo pagaban al instante, pero dicho producto no les llegaba nunca. Después de las presiones que recibió el joven por parte de sus clientes, decidió devolverles todo el dinero, hackeando las cuentas, evidentemente fraudulentas, que supuestamente tenía la identidad al banco. Este se dio cuenta y lo denunció. El chico alegó que fue víctima de un hacker, y  que ese era el culpable. Finalmente, a través de una investigación, se descubrió la verdad y fue imputado por presunto delito de estafa y simulación de delito.

Según el Código Penal, hackear una cuenta, obtener datos personales o romper el sistema de seguridad informático de una empresa es un atentado contra la ley sobre delitos informáticos, aunque se realice como un bien para la sociedad. Mientras la ley no se modifique, es mejor dejar nuestros dotes informáticos a un lado, los documentos confidenciales allí donde están, y limitarnos a seguir al pie de la letra la ley si no queremos terminar encarcelados.

 

comments powered by Disqus