Desahucios: ¿Cómo evitarlos?
28 Nov 2016Hace un tiempo, que en las noticias, se habla mucho del tema desahucios. A consecuencia de la crisis, muchas personas se encuentran en la calle, sin un hogar donde vivir. Actualmente se está intentando luchar contra los desahucios, buscando otras vías para solucionar los problemas de impago, y que no se tenga que recurrir a medidas tan drásticas. Se trata de un tema muy complejo, y por esto, en este post, queremos aclarar unos cuantos puntos de cómo y cuándo un juez puede decretar un desahucio, y qué opciones tenemos, como afectados, para evitarlo. Empecemos por el principio.
Todo comienza a partir de una demanda, presentada por la entidad financiera, reclamando que paguemos las cuotas hipotecarias que llevan el sello de impago. Cuando recibimos esta demanda, tenemos dos opciones, pagar y solucionar el problema, o no pagar. Si nos decantamos por la segunda opción, es a partir de este momento, donde empieza el proceso de ejecución del inmueble.
Este proceso consiste en convocar una subasta del inmueble, en la cual pueden pasar varias cosas:
- Nadie compre nuestra vivienda, y por tanto, pasará a pertenecer a la entidad financiera. Esta dispondrá del 60% del valor de tasación. Si pasa esto, se hará el cambio de titularidad, y se dará hora y fecha para desalojar la casa.
- Alguien compre nuestra vivienda y que con ese importe se cancele la deuda.
- El propio deudor cancele los pagos pendientes, por tanto, sigue siendo el propietario del inmueble y no debe nada al banco.
Un proceso de desahucio se puede empezar desde que se notifica el primer impago de las cuotas hipotecarias. Aun así, esto no es muy frecuente, ya que primero siempre se intenta llegar a un acuerdo con los propietarios para que paguen. Se debe tener en cuenta, que cuando se decide llevar a cabo un desahucio, es porque ya se han gastado todas las alternativas posibles.
En caso que no podamos pagar las cuotas y nos veamos inmersos en deudas, una opción es intentar vender la casa, y con lo que saquemos ponernos al día con los pagos. Esta es la opción más sensata, ya que si lo hacemos, después con lo que nos sobre, podemos comprar o alquilar una vivienda más asequible, y no encontrarnos en la calle. Pero si decidimos no vender y seguir viviendo en el inmueble hasta que nos desahucien, debemos ser muy conscientes de que las deudas no prescriben, y por tanto, seguimos debiendo dinero al banco.
Una pregunta frecuente es, ¿si me han desahuciado, pero luego pago las deudas, puedo recuperar mi casa? Dicho así, parece muy fácil, pero en realidad no lo es. Una vez la casa ha salido a subasta, es muy difícil poder recuperarla, ya que normalmente se termina vendiendo o directamente pasa a la entidad financiera. Si consiguiéramos saldar las deudas y quisiéramos recuperar nuestra vivienda, tendríamos que volver a comprarla.
Como siempre, encontramos excepciones, y según el Código de Buenas Prácticas Bancario, en caso que el banco se quede nuestra vivienda, solo podríamos seguir viviendo en ella si pagáramos el 3% de las deudas pendientes como si se tratase de un alquiler, pero solo en un plazo máximo de dos años. Además, también expone que se permite evitar un desahucio a aquellas personas mayores de 65 años, personas que tengan una discapacidad o estén a cargo de personas que padecen una enfermedad, o personas que tengan menores a cargo. En estos casos, se intentará buscar soluciones alternativas.
Un desahucio es la situación más drástica en la que nos podemos encontrar. Una opción válida si nos encontramos sin fondos para pagar las cuotas, es pedir ayuda, ya sea a familiares o amigos, que siempre estarán dispuestos ayudarnos. Si decidimos recurrir a esta opción, podemos venderlos la vivienda, con la condición que nos dejen vivir en ella, y de esta forma nuestras deudas serán saldadas. O podemos pedir a alguien que pague las cuotas impagadas, con la condición que pueda vivir en la casa. En esta vida no hay nada que no tenga solución, solo es cuestión de no desesperarse, meditar y pensar bien las cosas, así como, buscar la alternativa perfecta para nosotros. Por muy mal que vayan las cosas, siempre hay un rayo de esperanza que hará que las cosas mejoren.