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La Propiedad Intelectual y la obra científica

19 Dic 2017

La propiedad intelectual es el conjunto de derechos de autores o productores respecto de un bien inmaterial, que será la obra o producto de su creación.

Las obras del ámbito científico también se protegen bajo el paraguas de la Propiedad Intelectual, como podemos comprobar en el artículo 10 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual: “Son objeto de propiedad intelectual todas las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro”.

Por lo tanto, se incluyen las obras científicas entre las protegidas por la propiedad intelectual. Tendrán los autores de dichas obras varios derechos sobre ellas: los derechos morales (de carácter personalísimo, irrenunciables) y los derechos patrimoniales o derechos de explotación (de carácter económico).

 

Los derechos morales de la obra literaria, por su carácter irrenunciable e inalienable, no pueden ser cedidos, por lo que el autor los ostenta siempre. Estos derechos son los de: conservar la obra inédita o divulgarla; reivindicar la paternidad de la obra en cualquier momento; oponerse a toda deformación, mutilación o modificación que atente contra el mérito de la obra o la reputación del autor; modificar la obra, antes o después de su publicación; retirar la obra del mercado o suspender cualquier forma de utilización aunque ella hubiese sido previamente autorizada y el derecho al ejemplar único o raro de la obra.

 

Los derechos patrimoniales son todas las posibilidades de explotación o disfrute económico derivadas de la utilización de la obra, cubriendo cualquier utilización. Son varios:

- el derecho de reproducción, por el que el autor puede prohibir o autorizar cualquier forma de reproducción o copia de la obra original.

- el derecho de distribución, la puesta a disposición del público del original o copias de la obra en soporte tangible.

- el derecho de comunicación pública, la puesta a disposición de la obra a una pluralidad de personas, sin que haya habido previa distribución de ejemplares.

- el derecho de transformación, el derecho de autorizar o prohibir modificaciones en una obra preexistente de las que resulte la creación de una nueva obra. Puede hacerse mediante cualquier tipo de modificación, adaptación o traducción de la original.

- el derecho de colección, el derecho exclusivo de los autores a reunir y explotar en colección sus obras.


 

Es interesante destacar que, conforme a una sentencia del Tribunal Supremo de 8 de noviembre de 2012, la obra científica, mencionada en el artículo 10 del Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, es susceptible de protección como objeto de todos los anteriormente descritos derechos de autor, pero no por su contenido (ideas, procedimientos, sistemas, métodos...), sino por tener, en caso de que la tenga, una forma literaria o artística de exposición, expresión, original.


 

Obra científica y patentes:

Según la Oficina Española de Patentes y Marcas, “una Patente es un título que reconoce el derecho de explotar en exclusiva la invención patentada, impidiendo a otros su fabricación, venta o utilización sin consentimiento del titular. Como contrapartida, la Patente se pone a disposición del público para general conocimiento.”

Si cumplen los requisitos, las obras científicas también pueden patentarse.

Hay algunos científicos a los que les preocupan las restricciones que suponen las patentes y creen que los descubrimientos deben publicarse para su conocimiento público. Otros, en cambio, consideran que las obras deben patentarse para obtener beneficios económicos que contribuyan a sufragar las investigaciones.

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