Acceso clientes Mostrar buscador
Volver

Blog

Testimonio robar idea

Acuerdos de confidencialidad: El remedio para el robo de ideas

18 Oct 2016

Año 2003, en la universidad Harvard. Dos hermanos, estudiantes de programación, tienen la brillante idea de crear una plataforma de socialización. Pasan largas noches dedicadas  al proyecto que tantas ganas tienen de sacar adelante pero se encuentran con la necesidad de recurrir a su compañero de habitación para que les ayude a completar la programación de la red social. Un año después, navegando por internet y a través del boca-boca, se dan cuenta que alguien ha creado Facebook, una red social con la misma idea que ellos tenían y con el mismo código informático. Nada más ni nada menos, se trataba de aquel tímido compañero de habitación que les había robado la idea.

Las ideas potentes, que se te puedan ocurrir en cualquier momento de tu día a día pueden cambiar el mundo. Por eso es importante dar a una idea el valor que se merece, ¿y cómo podemos conseguir esto? Existe un acuerdo que se encarga de proteger ideas por escrito y esto son los pactos de confidencialidad. Y del mismo modo que protegen una idea, su finalidad también es proteger una información valiosa  de tu empresa o negocio, para que nadie la utilice con ninguna finalidad alternativa a la pactada.

¿Sabemos cuando necesitamos recurrir a este acuerdo? Mediante el siguiente testimonio que nos ha dejado una usuaria de FormalDocs, conoceremos la respuesta y también conoceremos los problemas que nos podemos ahorrar al hacer un contrato de este tipo.

La historia de la usuaria se sitúa en Barcelona. Se trata de una ex estudiante de comunicación cultural. Durante la carrera, una de sus pasiones era el mundo del cine y junto a su ex pareja se dedicaban a pensar y escribir guiones cuando pasaban tardes en casa únicamente ellos, y la inspiración. Aún así, por el momento las historias que escribían se quedaban tan sólo en papel y el momento de coger la cámara y convertirlas en imagen quedaba un poco lejos. Hasta que las cosas empezaron a cambiar:

“Era un día como otro cualquiera y le dije a mi pareja -Carlos, he tenido una idea para una historia. Sería genial verla en pantalla. A ver qué te parece- Entonces, decidí escribir la historia y una vez la leyó quedó asombrado”.

Según la usuaria, pasado un tiempo se distanciaron y dejaron de verse. Fue en este punto de la historia, donde empezaron los problemas.

“Él estudiaba en una escuela de cine y por lo tanto tenía al alcance diferente material audiovisual. Le empezó a motivar la idea de realizar cortometrajes, hasta que al fin sacó adelante su primer cortometraje el cual lo llevó a lo que se podría decir al éxito.”

¿Y de qué trataba la historia de este famoso cortometraje? Era la misma historia que había escrito la usuaria. La misma trama. Los mismos personajes. El mismo escenario. El mismo final. Podemos decir que la historia de la usuaria fue robada y después se llevó a cabo en forma de cortometraje olvidando de quién vino la idea.

Desde la perspectiva legal podemos hablar de que se utilizó una información o idea valiosa para la usuaria, para un uso diferente al pactado en su momento. Mientras se trataba tan sólo de escribir guiones como proyecto personal, después de ésta información o ideas se decidió emprender proyectos con finalidades comerciales.

“El corto tuvo mucha repercusión, y a parte de destacar por las redes sociales, protagonizó diferentes festivales y eventos relacionados con el mundo del cine, como por ejemplo Cine a la Calle, de Colombia, Fincortex, el festival de cortometrajes experimentales y en el Santurzine de bilbao, entre otros. También, el cortometraje ganó el apoyo de diferentes inversores.”

Ante todo esto, la usuaria, por falta de conocimiento de este acuerdo de confidencialidad, no pudo hacer nada más que decirle al chico lo que sentía, y que le pareció fatal el hecho de que haya llevado a cabo un proyecto a partir de su idea sin tenerla en cuenta. A medida que pasaba el tiempo, veía cómo el cortometraje iba saltando de festival en festival, veía cómo el público respondía de forma muy positiva a la obra y también veía cómo conseguía inversores, pero lo que no veía era ni dinero ni ningún tipo de reconocimiento.

Vemos que una idea puede ir más allá, puede acabar convirtiéndose en un proyecto muy potente pero también, puede ser robada de forma muy fácil. Entonces, esto nos hace plantearnos hasta qué punto es importante proteger tu idea. Sí que es verdad que aquí en España, la ley no te da la opción de patentar tus ideas, eso tan sólo pasa en Estados Unidos, pero sí que se puede recurrir a un acuerdo confidencial para que, por lo menos si tu idea se va a ejecutar y comercializar que tú participes de la actividad y te asegures la parte económica que te pertoca.

Desde FormalDocs, queremos hacer llegar el siguiente mensaje a la usuaria y a todos los que habéis experimentado una situación similar:

Sea a través de otra persona, si tu idea ha triunfado, es buena señal ya que quiere decir que es una idea con potencial. Esto, tiene que motivar a estar siempre con ganas de emprender, porque tú al menos sabes que las ideas que salen de tu cabeza son rentables, pero aquel que se dedica a ejecutar ideas robadas nunca tendrá originalidad en sus obras y a largo plazo los recursos se le terminaran a no ser que se dedique toda su vida a robar ideas.

Esperamos que os haya ayudado este post, y recordad: Una idea o información valiosa vale más de lo que parece, así que por crear este tipo de acuerdos no perdemos nada, al contrario, estaremos más seguros y protegidos de los ladrones de ideas.

    Personaliza tu acuerdo de confidencialidad

comments powered by Disqus