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Fotografia

Derechos de autor de las fotografías

24 Oct 2016

¿Por qué nos gusta tanto tomar fotografías? Henry Cartier-Bresson dijo: “No me interesa la fotografía sino la vida”, y es que quizás, las imágenes solo sean una parte de la obsesión que tenemos de que nuestros momentos no queden olvidados en un rincón de nuestra cabeza. Sino, que queden guardados para siempre en un trozo de papel, que cada vez que miremos nos llene de sentimientos el corazón. Pero tomar una buena fotografía no es una tarea fácil, y menos cuando tenemos que tener en cuenta todos los aspectos legales que la rodean.

Son muchos los motivos por los que decidimos tomar una fotografía; por afición, por plasmar algún recuerdo familiar, o por un motivo meramente artístico… en cualquier caso, desde el momento que enfocamos el objetivo y apretamos el botón de disparar, nos convertimos en los autores de la imagen. ¿Pero qué derechos tenemos como autores de una fotografía?

La Ley de Propiedad Intelectual hace una distinción entre dos tipos de imágenes a la hora de establecer los derechos que posee el autor, por un lado encontramos a la obra fotográfica, y por el otro, la mera fotografía.

Dentro de la obra fotográfica encontramos dos tipos de derecho, el de explotación y el moral:

-          Explotación: Según la LPI, el autor es quien tiene todos los derechos económicos, así como la explotación de la imagen. Esta se refiere a la reproducción, es decir, realizar copias de la imagen, y a la distribución, vender la imagen, tanto la original como las copias.

-          Moral: El autor tiene el derecho a decidir la forma de divulgación de su obra e impedir cualquier modificación o deformación de esta. Además, en la obra de cualquier autor debe aparecer la auditoría.

Los derechos de la mera fotografía son menos complejos, y la LPI en estos casos, solo hace referencia a:

-      Reproducción: El autor puede realizar las copias que quiera de la imagen.

-      Distribución: Puede decidir si quiere o no venderla.

-    Comunicación pública: Aunque normalmente la mera fotografía se realice con fines privados, este tiene el derecho a publicarla.

En ambos casos, estos derechos serán para toda la vida y hasta 70 años después que el autor haya fallecido.

La Propiedad Intelectual de una fotografía es clara, pero los problemas surgen a la hora de la difusión de la imagen, y el uso que se le da en el caso de que no seamos los autores de la obra. Si no tenemos los derechos de propiedad intelectual de la fotografía, nos encontramos obstaculizados por unos límites infranqueables, que si no cumplimos nos pueden conducir a terminar encerrados entre rejas. Hay dos maneras de utilizar una imagen:

-          Uso privado: En caso de querer utilizar la imagen con fines privados, no tendremos ningún problema con el autor, ya que no necesitaremos su autorización para la divulgación de la obra.

-          Uso público:  La LPI afirma que aquel que utilice para fines comerciales una imagen sin la autorización del autor, se puede enfrentar a una pena de prisión de entre 2 a 6 años, y una multa de 12 a 24 meses.

Pero el uso público es un poco más complejo, ya que también deberemos enfrentarnos con la Ley de Derecho a la Intimidad y a la Propia Imagen.

Este derecho puede verse vulnerado cuando difundimos imágenes de menores sin la autorización de sus tutores legales, cuando fotografiamos a personas con un cargo público, por ejemplo, policías, bomberos… y que estén realizando un servicio público, entre otros.

Un ejemplo lo vemos en este artículo de La Vanguardia, donde una mujer tuvo que pagar una multa de 800 euros por fotografiar un coche de policía aparcado en una plaza de parking para minusválidos, y difundirlo en las redes sociales.

También, en el mismo periódico, hace unos meses, salió la noticia que en Jaén, se investigó a tres menores por vulnerar la intimidad de una compañera de su colegio. Según el artículo, una menor afirmó que en una red social existían fotografías y mensajes obscenos y xenófobos relacionados con su persona.

Aun así, encontramos excepciones donde la difusión de fotografías no se considera una vulneración del derecho a la Intimidad y a la Propia Imagen. Esta ley afirma que no se verá vulnerado este derecho en caso de imágenes sobre personas públicas que se encuentren en un acto público, como por ejemplo un mitin, que sean de interés informativo o parodia.

Con la aparición de internet y las redes sociales el tema cambia, y los problemas de robo o difusión de imágenes pertenecientes a autores ajenos se han agravado. Para eludirlos, es importante que la fotografía lleve siempre el nombre del autor, y así poder demostrar su autoría y evitar la vulneración de los derechos de propiedad intelectual.

A la hora de difundir una imagen en redes sociales, lo mejor es acudir a bancos de fotos, como por ejemplo UnsplahFlickr… o disponer de imágenes propias. En el caso, que queramos una fotografía que se encuentra en Google o en webs ajenas, les recomendable disponer de la autorización por escrito del autor, mediante la elaboración de un contrato de cesión de la propiedad intelectual, o con un correo electrónico.

No realizar estas acciones puede llevarnos a recibir un comunicado donde nos pidan que retiremos la imagen o una denuncia y que tengamos que pagar una indemnización. En el caso que llegara a un Juez, nos podrían cerrar nuestra página web para evitar que en un futuro pasase lo mismo.

Tal y como explica este post, vulnerar los derechos de autor puede ser sinónimo de robar, y si no queremos convertirnos en pequeños delincuentes, es de suma importancia no atentar contra la Ley de Propiedad Intelectual. Tomar una fotografía, escribir un texto o un trabajo, puede suponer un gran esfuerzo. Es por ello, que los derechos de autor son imprescindibles para demostrar la autoría de una obra, y que nadie se apodere de la creación de aquellas en las que hemos puesto tanto empeño. Henry Cartier-Bresson también dijo: “Fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje”.

 

 

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