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Diferencias entre alquiler temporal y de vivienda habitual

07 Ago 2015

Uno de los dilemas de todo propietario que quiere alquilar su casa es qué tipo de alquiler ofrecer: uno temporal o como vivienda habitual. Son dos tipos de contrato diferentes, con diferentes consecuencias ¿Pero exactamente, cuáles son las diferencias? 

Para tomar la decisión correcta, primero debes profundizar y entender en qué consiste exactamente cada tipo de relación, ya que una no es mejor que la otra sino que simplemente tiene diferentes requisitos y consecuencias. Es recomendable primero conocerlas para decidir cual se adapta mejor a tu caso. 

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece que existen “arrendamientos de vivienda” y “arrendamientos de uso distinto al de vivienda”. El alquiler temporal lo incluye la LAU dentro del segundo tipo. La legislación para los arrendamientos de vivienda es más detallada y aunque se priman los acuerdos de las partes estos deben respetar la ley.

Por el contrario, la legislación para “arrendamientos de uso distinto al de vivienda” es mucho más libre. Y lo principal para distinguir una situación de otra, es si el inquilino va a establecer en ella su hogar, o si por el contrario su hogar es otro y alquila el piso por un motivo temporal como estudios o trabajo. Esta será la principal característica para poder distinguir uno y otro. 

Para decidir qué tipo de alquiler te interesa más, sugerimos una serie de pautas que te permitirán analizar mejor cada tipo de relación. Aunque no son las únicas, sí son las más importantes. 

1. Flexibilidad en la duración: Esto depende del tiempo que planees alquilar tu vivienda, ¿Unos meses o unos años? En el caso de un alquiler temporal, hay más flexibilidad que si el inquilino establece en ella su vivienda habitual. La Ley de Arrendamiento Urbanos obliga a que la duración mínima de un alquiler de vivienda habitual sea de 4 años. Aunque se puede ofrecer un contrato por una duración menor el inquilino siempre tendrá derecho a prorrogarlo hasta cumplir esta duración (excepto si el propietario necesita la vivienda para él o sus familiares directos). Por otro lado, un contrato de alquiler temporal siempre va a ser más flexible en la duración. (ver post Cómo finalizar anticipadamente un contrato de alquiler)

2. Riesgo: El alquiler puede ser de la vivienda entera o  también puedes alquilar las habitaciones por separado.  En el segundo caso, corres el riesgo de que alguna se quede vacía, o que haya problemas de convivencia entre los inquilinos, al no haber participado en el proceso de selección. (ver post 7 preguntas para encontrar a tu inquilino ideal)

También las viviendas, en un alquiler temporal, son más propicias a quedarse vacías un mes por situaciones en las que el inquilino tenga que realizar un cambio de vivienda repentino, por ejemplo, por motivos laborales. 

Por otro lado, el alquiler de vivienda habitual siempre será una relación más estable entre el casero y el inquilino. 

3. Mejoras de habitabilidad: otra de las diferencias es la inversión que el inquilino realice en la propia vivienda para mejorarla y hacerla más habitable. Si el inquilino va a establecer en ella su vivienda habitual puede ser una ventaja, ya que es algo que quizá un inquilino temporal no vaya a estar dispuesto a realizar y éstas inversiones siempre quedarán en beneficio de la vivienda. 

Obtén tu contrato de alquiler, siempre adaptado a la legislación, de manera fácil y en pocos pasos: 

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